Copa Libertadores: Boca Juniors ganó cómodo en Quito por 3 a 0

El equipo de Gustavo Alfaro derrotó 3 a 0 a Liga Deportiva Universitaria con goles de Ábila, Reynoso y Caicedo -en contra-. La revancha será el miércoles próximo en la Bombonera.

Lleno de aire y de alegría. Así terminó Boca en Quito, con los pulmones repletos de entusiasmo. Porque goleó a Liga, ahuyentó cualquier fantasma sobre la altura, corrió, metió y lastimó para dar un paso gigante hacia las semifinales de esa Copa Libertadores que persigue con locura, obsesión y ahora también con un manual que tiene la firma de su entrenador, Gustavo Alfaro. Es que en el 3 a 0 que se llevó para Buenos Aires mucho tuvo que ver lo que imaginó el técnico y lo que luego ejecutaron sus futbolistas. Volvió a terminar con el arco en cero como en la serie contra Paranaense y ahora está listo para lo que se viene.

Sorprendió Gustavo Alfaro. Porque utilizó los mismos apellidos de siempre, pero hizo un retoque táctico. Aplicó un 4-1-4-1 con Iván Marcone por delante de los defensores y Alexis Mac Allister dejó la banda izquierda para moverse por el centro. Fue un acierto. Porque el ex Argentinos Juniors se movió libre, se encargó de conectar las líneas con el ataque y además fue muy inteligente para moverse en el sector de la cancha de la gestación. Desde su pie derecho llegó una enorme asistencia para Ramón Ábila, quien definió excelente, para sumar su séptimo gol en 17 juegos de Libertadores con Boca.

El 1 a 0 tranquilizó a Boca. El equipo siguió jugando al ritmo de Alexis, pero sumó mucho músculo con Capaldo y Marcone. Así, en esa primera etapa, pudo ampliar. Ábila en dos ocasiones y Alexis en otra generaron oportunidades porque incluso invirtiendo pocos hombres en el ataque, los de Alfaro entendieron mejor por dónde lastimar a Liga.

La pronta lesión de Zárate modificó la esencia del equipo, pero no la estrategia. Bebelo Reynoso, quizá el futbolista con menos despliegue físico, entró para poner la pelota debajo de la suela izquierda. Lo hizo poco. Y a sus espaldas se generaron las pequeñas grietas del primer tiempo, porque Mas quedó en desventaja contra los atacantes locales. Pero la pausa (a veces exagerada) de Reynoso también le dejó oxígeno en los pulmones del equipo. A él, además, le cometió una infracción criminal Orejuela, quien se fue expulsado.

Las cosas estaban claras cuando Boca se fue al vestuario en la búsqueda de algo de aire. Es un equipo superior a Liga y quedó en evidencia en la etapa inicial, pero debía resolver el eterno efecto altura (notorio en varios de los futbolistas de azul y amarillo) para completar un gran encuentro.

El golazo de Bebelo Reynoso de tiro libre en el comienzo de la segunda etapa fue un grito enorme de todo el banco. También del DT, claro. Porque apostó por el cordobés cuando lo más sencillo hubiese sido incluir a Tevez por Mauro.

Con Marcone muy parecido al que brilló en Lanús y la barra de confianza repleta, Boca administró buena parte de la segunda etapa, aunque también por primera vez el local le llegó de cerca a Esteban Andrada. El arquero siempre estuvo atento y resolvió situaciones leyendo la jugada un paso antes. El trabajo del juvenil Capaldo también invita al elogio, porque con su juventud desplegó alma y corazón, pero también jugó con el temple de un experto.

El golazo que hacía Salvio tras un buen pase de Reynoso que fue anulado por el VAR era un presagio de lo que pasaba en el partido. Liga se partió en el fondo, pero a Boca le faltaba oxígeno. El DT movió el banco y sacó a Mac Allister (ahogado) y al rato a Salvio (exhausto). Si hubiese tenido disponibles tres cambios más, se habrían hecho. Porque entraron Campuzano y Buffarini para aguantar todo lo que faltaba por jugarse.

Ábila, acalambrado y buscando aire en algún rincón del estadio Casa Blanca, fue el más optimista de todos. Insistió por una pelota que terminó en el 3 a 0 por el gol en contra de Caicedo. Para que la goleada en la altura de Quito lo pusiera a Boca de cara a otra semifinal de América. Porque acá está el equipo de Gustavo Alfaro, incluso con sus incógnitas e inmadurez a cuestas, la Copa la está jugando con un libreto propio, con un manual escrito a mano por su DT. Acá en Quito todo le salió como lo pensó.

Fuente: Clarín

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