Copa Libertadores: Boca pasó a Paranaense y pasó a cuartos de final

Le ganó 2-0 (3-0 en el global) y se clasificó sin problemas. Los goles los hicieron Ramón Ábila y Eduardo Salvio. En la próxima instancia lo espera Liga de Quito.

Es la mejor versión de Boca. Justo cuando asoman los cuartos de final de la Copa Libertadores y queda atrás un duro rival brasileño. Exactamente en el momento que se despide Nahitan Nandez, un uruguayo a la medida xeneize. Pero salta a la cancha Eduardo Salvio y termina cerrando una noche mágica. Y aunque Darío Benedetto ya está con un pie en Francia, se le destraba el arco a Wanchope. Y mientras se pone al dente Daniele De Rossi, se planta con autoridad en el mediocampo el pibe Andrés Capaldo. Entonces, ¿quién puede detener la ilusión de la séptima y las ansias de revancha ante River, su bestia de banda roja, en semifinales? Antes, deberá eliminar a Liga de Quito.

Boca recuperó el alma. Y empezó a encontrar el juego. De punta a punta dominó el partido. Con presión extrema, pero sin desorden. Con dinámica entre sus volantes. Con variantes ofensivas por los costados, especialmente, cuando desbordó Nandez. Fue punzante el uruguayo. Jugó como la última vez. Y el concepto es estrictamente literal. No sólo porque se irá al Cagliari; no sacó la pierna, metió, recuperó y resultó el futbolista más peligroso en un puesto que conoce bien, abierto por la derecha, donde tanto rindió con la camiseta celeste y de la mano del Maestro Tabárez. Y se retiró ovacionado en el complemento.

Boca fue intenso, pero no pudo en el primer tiempo. Fue una de las mejores exhibiciones del ciclo de Gustavo Alfaro, quien cumplió 900 partidos en el banco. No obstante, no le salía el gol. Había negación en el área de Atlético Paranaense.

Y si terminó cero a cero esa etapa inicial, mucho se debió a la carencia de eficacia que tuvo Boca. Porque generó no menos de media docena de situaciones de gol. Como si aquel remate de media distancia de Alexis Mac Allister no hubiera existido en Curitiba, los xeneizes salieron dispuestos a conseguir el grito sagrado de entrada. Lanzado en ofensiva, mordiendo en cada centímetro del campo rival, con protagonismo, encerró a los brasileños, que recién pudieron hacer pie a los veinte minutos.

Tres pelotas tapó Santos. Un remate de zurda de Nicolás Capaldo, un cabezazo del propio pibe abajo del arco que Carlos Izquierdoz no pudo empujar sobre la raya en el rebote y despejó Pedro Henrique y otro testazo, esta vez de Mac Allister. Antes, Wanchope dejó a Nandez de cara al gol y Azevedo salvó en la línea de sentencia. Después, Wanchope conectó defectuosamente un tiro libre de Mauro Zárate. Situaciones muy claras que no supo resolver.

En el segundo tiempo, Boca no cambió su postura arrolladora. Sin embargo, Atlético Paranaense inquietó en los primeros minutos. Y Julio Bascuñán fue actor principal. Primero, le perdonó la vida a Izquierdoz, que ya estaba amonestado y fue de frente y muy duro con Rony. Después, a Bruno Guimaraes, quien bajó de atrás a Wanchope. No quiso disputar la pelota el volante brasileño. Y el chileno, otra vez, se guardó la roja.

En el medio, llegó el bombazo goleador de Abila. El cordobés capitalizó una pelota larga de Andrada. Ningún defensor de Paranaense anticipó, Wanchope controló, desarticuló a Azevedo y venció a Santos.

Nada más merecido que ese grito que se propagó en cada rincón de la Bombonera. Y enseguida, respondió Atlético Paranaense, pero Andrada, con arrojo y reflejos, evitó el empate de Marco Ruben.

Le quedaba corto el resultado al partido por la superioridad que había mostrado Boca. Wanchope, con una jugada de enganche, habilitó a Zárate y otra vez respondió el número uno visitante. Mauro se demoró más de una vez, encaprichado. Y por eso Mac Allister perdió el segundo.

Lo terminó haciendo Salvio, reemplazante de Nandez. Con una diagonal y un quiebre de cintura, después de un pase de Alexis. Definió de zurda al primer palo. Y le puso el broche a una de esas noches que encienden los sueños más ardientes de Boca.

Fuente: Clarín

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