Expertos del CONICET y aficionados argentinos captan instante preciso de una supernova

Una secuencia de imágenes tomadas por un astrónomo aficionado argentino permitió capturar por primera vez el surgimiento de una supernova, la explosión y muerte de una estrella.

Estas imágenes inéditas confirmaron una etapa temprana en la evolución de estos objetos que hasta ahora sólo era un postulado teórico, según informó en un comunicado el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología argentino.

Los resultados fueron publicados en la revista Nature.

El análisis de los datos estuvo a cargo de un grupo de investigadores del Conicet, el Instituto de Astrofísica de la ciudad de La Plata, el Instituto Argentino de Radioastronomía y la Universidad Nacional de Río Negro. Además colaboraron varios expertos de Estados Unidos, Japón y el Reino Unido.

Una supernova se produce “en el momento en que el objeto ya se formó, evolucionó y quemó todo su combustible nuclear”, explicó Melina Bersten, investigadora adjunta del Conicet en el Instituto de Astrofísica de la ciudad de La Plata, 60 km al sur de Buenos Aires.

“Estos cuerpos brillan porque van transformando elementos livianos en pesados, recorriendo cada uno de los que integran la tabla periódica”, detalló.

Y agregó: “Durante ese proceso liberan energía y, cuando ya no queda más combustible por convertir, se desestabilizan, se produce un colapso en el núcleo y luego el estallido. No puede predecirse cuándo ocurrirá eso: la fase final de una estrella puede ser hoy o en miles de años”.

El hallazgo fue hecho por el astrónomo aficionado Víctor Buso en la la madrugada del 20 de septiembre de 2016, utilizando un telescopio newtoniano de 40 centímetros desde la terraza de su casa en Rosario, noroeste de la capital argentina.

En ese momento captó el momento exacto en que estallaba una supernova – la SN2016gkg- al sur de la galaxia espiral NGC 613, ubicada a 70 millones de años luz de la Tierra, informó la nota del Conicet.

“Lo que Buso logró registrar es un instante brevísimo en la evolución de una supernova que es cuando la explosión emerge del núcleo hacia la superficie estelar luego de recorrer supersónicamente el interior de la estrella”, dijo Gastón Folatelli, investigador adjunto del Conicet.

Y añadió: “En ese momento se libera de manera violenta una enorme cantidad de luz, el objeto se hace visible y aumenta su brillo a un ritmo muy rápido”, comentó.

El hallazgo fue casual. Buso eligió ese punto en el espacio porque era lo que se encontraba más cerca del cenit, es decir del punto más alto del cielo al momento de la observación, dijo la nota. “Y hay dos factores clave que incidieron para que pueda ver el objeto. Primero, que el cielo de Rosario – que es ‘difícil’ porque está muy contaminado por las luces de la ciudad – estuviera despejado. Y después, que la explosión haya tenido lugar en una zona externa de la galaxia. Si hubiera explotado más cerca del centro, muy probablemente esto hubiese impedido verla”, indicó Bersten.

Hasta ahora, explicó el comunicado, “los modelos teóricos predecían la existencia de tres fases en la evolución de las supernovas: la primera, que dura de minutos a horas y es cuando el shock de luz emerge hacia la superficie estelar; la segunda, que tiene lugar durante algunos días y se caracteriza por el enfriamiento del objeto; y la tercera, donde éste sufre un calentamiento causado por efecto del decaimiento radioactivo, que se extiende por semanas”.

Pero el organismo recordó que la primera de esas fases sólo era un postulado teórico, ya que no se había podido observar directamente. “En los últimos años se dedicaron muchos esfuerzos y recursos para detectar las supernovas lo más temprano posible, por ejemplo mediante la implementación de programas de seguimiento constante, pero sin éxito. De hecho, algunos astrónomos comenzaban a dudar de la existencia de esta etapa. El hallazgo es muy relevante porque da sustento a las interpretaciones que la comunidad mundial había propuesto hasta aquí y confirma que los modelos son correctos”, subrayó Bersten.

Según la nota, combinando las más de cuarenta imágenes que Buso tomó en el lapso de una hora tras la explosión con capturas previas a ésta aportadas por sus colegas de Estados Unidos, Japón y el Reino Unido, los expertos argentinos realizaron el seguimiento de los días posteriores. “Al principio el objeto era casi imperceptible y ya al segundo día brillaba mucho más. Nosotros volcamos esa información en los modelos que propone la teoría y es la primera vez que todas las etapas quedan validadas de manera autoconsistente”, dijo Folatelli.

Y señaló: “Además de esta confirmación, el descubrimiento es importante porque podría permitir observar más en detalle la estructura y evolución de las estrellas. Tiene múltiples implicancias” “Estamos ante una supernova convencional, ‘común’. Es decir, no es un fenómeno inusual, lo que nos permite inferir que en el resto de los objetos de este tipo ocurren procesos similares, sólo que hasta ahora no se los había podido captar en ese instante preciso”.

Fuente: ANSA

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