El fiscal Juan Ignacio Bidone fue procesado por espionaje ilegal

El procesamiento sin prisión preventiva fue dictado por el juez federal Luis Rodríguez. El magistrado también procesó a los espías Rolando Barreiro y Claudio Álvarez.

El juez federal Luis Rodríguez procesó al fiscal suspendido Juan Ignacio Bidone y a los espías Rolando Barreiro y Claudio Alvarez por la extorsión al empresario aduanero Gabriel Traficante. El juez entendió que no hay peligro de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, por lo que los procesamientos fueron dictados sin prisión preventiva. Se trata del primer procesamiento para Bidone. El juez Alejo Ramos Padilla también podría procesarlo en la causa por la red de espías ilegales que cursa en Dolores, a partir de la denuncia del empresario Pedro Etchebest por la extorsión del falso abogado Marcelo D’Alessio.

Para el juez Rodríguez, “se tiene por acreditado que D’Alessio (procesado con prisión preventiva el pasado 6 de marzo en este mismo expediente) se contactó con Gabriel Traficante y, bajo la presión de que podría parar el desarrollo de una “investigación irregular” en su contra (…) le exigió el pago de distintas sumas de dinero”. La extorsión y reiteradas amenazas tuvieron lugar “gracias a la información privilegiada brindada a D’Alessio” por parte de Bidone, Alvarez y Barreiro, quienes le suministraron registros telefónicos y movimientos migratorios de Traficante.

La denuncia. Según relató Traficante en su denuncia, el 2 de noviembre de 2016 su amigo Alejandro Morilla se comunicó para decirle que D’Alessio quería verlo. Dado que ambos vivían en el Country Saint Thomas, se reunieron en la casa del abogado hoy detenido. En ese encuentro, D’Alessio le dijo que existía una causa en la cual lo investigarían por irregularidades con la supuesta “mafia de los contenedores”. Para supuestamente mejorar su situación, el falso abogado le ofrecía eliminar la presunta evidencia que lo complicaba. D’Alessio decía que podía borrar los registros de llamadas de su teléfono celular, ostentando que tenía el poder y los medios para hacerlo gracias a su cargo de director de Observaciones Judiciales en la AFI. Según el empresario, D’Alessio le pidió a cambio 90 mil dólares. Pero con el correr de los días esa suma se fue incrementando, al igual que las amenazas e intimidaciones.

El juez Rodríguez resalta en su resolución que la extorsión a Traficante incluyó la amenaza de publicar notas por parte del periodista Daniel Santoro en el diario Clarín “que podrían arruinar su reputación”, y que incluso fue mencionado por Luis Majul en el programa La Cornisa el 27 de noviembre de 2016. Según relató otro testigo citado por el juez en el auto de procesamiento, “D’Alessio le decía que al día siguiente Santoro publicaría una nota en Clarín vinculando a Gabriel Traficante en la causa de la ‘mafia de los contenedores’ y que él todavía estaba a tiempo de decirle a Santoro que bajara su nombre del artículo periodístico en cuestión”. Sin embargo, el aduanero no le creyó y no pensó que D’Alessio podía llegar a tanto. Pero, “al día siguiente efectivamente salió una nota en Clarín vinculando a Traficante con la mafia de los contenedores”. La nota aún puede encontrarse en la web del diario, con la firma de Santoro.

Partícipe necesario. El juez Rodríguez procesó al fiscal suspendido como partícipe necesario de la extorsión en grado de tentativa. Además, por abuso de autoridad y por llevar adelante tareas de inteligencia prohibidas. El magistrado señala que, en la investigación conocida como la “mafia de los contenedores” en el fuero Penal Económico, se habrían “plantado” elementos para involucrar a Traficante irregularmente.
El fiscal Bidone afirma que actuó de buena fe y que fue engañado por D’Alessio, a quien le creyó que efectivamente era un agente de la AFI y que trabajaba de manera legal. Pero para el juez Rodríguez “las explicaciones de Bidone escapan a toda racionalidad posible y sólo pueden considerarse como meros intentos de mejorar su situación procesal”; su versión de los hechos es “inverosímil” y “no caben dudas que la conducta realizada por Bidone tuvo una incidencia directa en la producción del hecho criminal llevado a cabo por D’Alessio”. El argumento central del juez es que los pedidos que hizo Bidone de los registros de llamadas fueron realizados con la excusa de que se estaba sustanciando un juicio y así obtenerlos de manera inmediata, pero en verdad no existía tal juicio. “Nótese que gracias a que exigió que el resultado sea remitido en dos horas, para su supuesta utilización en un juicio oral, es que D’Alessio pudo contar con dichos elementos para remitir uno de los mensajes de WhatsApp a Traficante unos pocos días después”, detalla.

Bidone aduce que siempre creyó que D’Alessio estaba colaborando con la investigación del triple crimen de General Rodríguez y que bajo ese expediente es que realizó legalmente los pedidos a Migraciones y a las empresas de telefonía. Sin embargo, varios de esos informes, utilizados luego para las extorsiones, no estaban en su oficina incorporados formalmente al expediente, sino que fueron encontrados en un armario de la casa del fiscal durante los allanamientos.

Barreiro. El espía Rolando Barreiro, también procesado y preso por orden del juez Ramos Padilla, fue considerado por Luis Rodríguez como partícipe necesario de la extorsión a Traficante. Según relató el testigo Gabriel Adrián Garcés, socio de Traficante, D’Alessio le pidió que intercediera para que el aduanero aceptara su “ayuda” para desvincularlo de la causa de los contenedores. Garcés declaró que, para convencerlo, D’Alessio le mostró una computadora con un “informe escrito por él en el cual había fotos y un video de la casa de Traficante”. En otra oportunidad el falso abogado citó a Garcés en su oficina, donde fue recibido por un hombre con una “escopeta larga”, que lo revisó antes de ingresar. Según sostuvo, “D’Alessio se encontraba junto con otro sujeto en su despacho, que se lo presentó como Rolo de la SIDE” (en referencia a Barreiro). Describió “que el escritorio estaba lleno de armas” y que el tono del diálogo fue muy agresivo e intimidante, también por parte de Barreiro: “La persona de nombre Rolo también hizo un par de acotaciones como diciendo que Traficante iría preso si no pagaba”. Según el testigo, la suma de dinero exigida se fue incrementando: “D’Alessio le dijo que arreglar este problema le saldría a Traficante 600 mil dólares y que 300 mil dólares de los mismos deberían entregarse ese día.”
Alvarez. El agente de inteligencia Claudio Alvarez también fue procesado por extorsión en grado de tentativa, en calidad de partícipe necesario y por “realizar acciones de inteligencia prohibidas en la ley 25.520, en calidad de autor”. El juez afirma tener probado que Álvarez, agente de la AFI desde hace más de quince años, “colaboró junto a Bidone para proporcionar a D’Alessio un listado de llamadas entrantes y salientes del abonado perteneciente a Gabriel Traficante”.

Sin “doctrina Irurzun”. A diferencia de lo que había resuelto respecto de Marcelo D’Alessio, Rodríguez entendió que en estos tres casos no hay peligro de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, por lo que los procesamientos fueron dictados sin prisión preventiva. En su resolución, el juez de instrucción no se subió a la doctrina Irurzun (sobre todo teniendo en cuenta que uno de los procesados es un funcionario de uno de los poderes del Estado) y destacó que las preventivas sólo deben ser utilizadas de manera “excepcional”. Sobre Bidone, estimó que estando “suspendido de su cargo de fiscal, los medios que le permitirían intentar frustrar esta investigación se hallan ciertamente contenidos”. Respecto de Barreiro y Alvarez –pese a que uno de ellos perteneció a la AFI y ya está preso por orden de Ramos Padilla, y el otro sigue siendo parte de la Agencia–, curiosamente el juez cree que no tendrían margen de maniobra para fugarse o entorpecer la pesquisa.
Luis Rodríguez aceleró los tiempos en este expediente que ya lleva más de dos años. Ocurre después de que lo denunciaron por presuntamente haber recibido una coima de Carolina Pochetti, viuda del ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz.

En Tribunales señalan que si la causa que hoy instruye Ramos Padilla llega a ser derivada a Comodoro Py, Rodríguez pedirá instruirla porque es el que tiene el expediente más antiguo. Tener la causa de Dolores, hoy por hoy, significa mucho poder. El magistrado podría llamar a indagatoria, como mínimo, a dos ministros: Germán Garavano y Patricia Bullrich, ambos mencionados en el expediente. Además, es sabido que el juez Rodríguez está abiertamente enfrentado con el fiscal en rebeldía Carlos Stornelli.

Fuente: Página 12

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