Gimnasia venció a Boca en Córdoba y lo eliminó de la Copa Argentina

En el Kempes, el equipo de Pedro Troglio se impuso por un gol del venezolano Hurtado sobre el final y avanzó a cuartos donde chocará con Central Córdoba de Santiago del Estero.

No hubo reacción. Boca había llegado aquí, a Córdoba, con la idea de dar vuelta la página de la fea caída del domingo con River, pero empeoró y nunca fue más que Gimnasia de La Plata, que lo remató en el último minuto para quedarse con la clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina (lo espera Central Córdoba de Santiago del Estero). Boca prolongó su mal momento, descartó otro objetivo de su lista, no tendrá revancha con el Millonario en semifinales. Después de jugar contra Colón el domingo por la Superliga, irá a Brasil a enfrentar a Cruzeiro por la Libertadores para que este panic attack no se transforme en un síntoma más grave.

Bajo la persistente llovizna, Boca empezó el duelo con los dirigidos por Pedro Troglio peor de lo que terminó el domingo en la Bombonera. Fue una prolongación de la derrota Superclásica y una profundización de todo lo malo ese primer tiempo en el Mario Alberto Kempes. Perdió más pelotas de las que recuperó el mediocampo compuesto por el doble cinco Wilmar Barrios y Pablo Pérez con la colaboración de otro colombiano, Edwin Cardona, que fue quien más fallas tuvo con el balón en sus pies.

Para colmo, no hubo conexión alguna entre Cardona y Mauro Zárate, justo después de los insultos cruzados en el segundo tiempo ante River. ¿Casualidades o causalidades? Lo peor de todo llegó a los 12 minutos con la salida abrupta de Darío Benedetto, quien ya había llega sobrecargado a este encuentro y sintió molestias. Carlos Tevez entró bien por él. Con su ingreso, Boca pareció despertar.

Cardona se animó desde afuera y Cristian Pavón también tuvo la suya. En ambas controló sin problemas Alexis Martín Arias. Pero fue solamente un sueño dentro de un sueño ese lapso en el que los del Mellizo apretaron a Gimnasia.

Fue el que más hizo pie el Lobo en el terreno resbaladizo del Kempes. En sentido literal, porque los jugadores de Boca resbalaban cada dos jugadas, y en sentido figurado. Gimnasia quiso demostrar desde el inicio su malestar de la semana con los medios por hablar más de una posible semifinal River-Boca y sentirse minimizado. Las declaraciones de su técnico y de sus referentes tuvieron reflejo en el césped.

Presionó mucho y bien el conjunto de La Plata. Ganó la puja del mediocampo con un Fabián Rinaudo duro en la marca y fino en la distribución. El sostén tripero fue Rinaudo y desde allí amenazó a su rival. Pero Gimnasia chocó con sus incapacidades para pisar con verdadero poder ofensivo el área de Agustín Rossi. Una clara tuvo en la etapa inicial: la buena conexión entre Rinaudo y Facundo Oreja, terminó con el lateral tirando el centro para un Santiago Silva que no pudo definir.

Lo dominó el cuadro platense a Boca, en juego y en carácter, aunque sus delanteros no pesaron a la hora del gol, más allá de su solidaridad para el trabajo colectivo (retroceden, corren, presionan, recuperan). Y el desgaste lo sintió con el correr de los minutos el equipo de la ciudad de las diagonales. No supo capitalizar ninguno de los errores de Boca, y eso que fueron muchos. Hasta el bueno de Barrios tuvo su momento de imprecisión.

El Lobo se fue apagando como algunos focos de las torres de iluminación del estadio, que amagaron con dejar a oscuras la noche cordobesa y demorar el partido. Y así el juego se volvió más engorroso, friccionado, trabado, poco vistoso, sin llegadas claras en ambos arcos.

El Mellizo sacó a Zárate, de floja labor, pero lo puso a Nahitan Nández para moverse detrás de Carlitos, que estuvo muy solo en el área de Gimnasia ¿Tan bajo está Emanuel Reynoso? Tal vez el ex Talleres hubiera aportado algo de electricidad a un Boca sin chispa.

Y cuando todo iba encaminado a definirse en los penales, llegó el premio para el que más hizo: un buen envío de Lucas Licht para Matías Melluso, que desbordó y mandó el centro para que el venezolano Jan Carlos Hurtado desatara el delirio de Gimnasia y le diera otra dolorosa bofetada a Boca en cinco días.

Fuente: Clarín

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