Independiente se consagró campeón de la Copa Sudamericana 2017

¡Volvió Independiente! Las Copas lo estaban esperando… Después de siete años de ostracismo, de ver los torneos y trofeos internacionales de lejos, de sufrir en el medio la humillación de irse a la B, de descender no sólo de categoría sino institucionalmente… Después de tantas malas, volvieron las buenas. Y no podía ser de otra forma que levantando una Copa internacional. Esta Sudamericana, la misma que había significado su último título oficial, allá en el 2010, vuelve a ser suya. Y bien merecida la tiene. Este Independiente de Ariel Holan justificó la vuelta olímpica nada menos que en el mítico Maracaná con un fútbol de alto vuelo. Con la diferencia lograda en la ida (2-1 en el Libertadores), se plantó con autoridad en el estadio del Flamengo y si bien tuvo momentos en los que debió aguantar y sufrir, sacó pecho a través del juego. Si ganar es lo que importa, hacerlo de esta forma tiene un valor doble.

Fue duro el comienzo. Era lógico que Flamengo iba a salir a atacar de entrada. Y un mano a mano que Campaña le tapó a Everton fue el anuncio de que el partido iba a ser difícil. Sin embargo, pese a que el local tenía más la pelota, de a poco Independiente comenzó a cambiar el asedio inicial por un partido más parejo. Cuando el trámite no tenía a un dominador claro, llegó el gol del Fla. A través de una pelota parada, como había ocurrido en la ida en el Libertadores.

El gol no golpeó al equipo de Holan. Al contrario. No sintió el impacto sino que respondió con lo que mejor sabe: con fútbol. Y en una corrida de Meza, el árbitro vio penal en una acción polémica porque no pareció haber foul del defensor brasileño. Barco, con sus jóvenes 18 años, tradujo el penal en gol y el 1-1 revivió al Rojo.

El segundo tiempo se jugó con dientes apretados pero también con fútbol. Flamengo intentaba y el Rojo contestaba. El local insinuaba y el visitante contragolpeba. De ida y vuelta. Estaba para cualquiera. Lo tuvo Gigliotti. Si entraba, había que cerrar ahí el Monumental. Sufrió Independiente hasta el último segundo. Pero ese sufrimiento se transformó en festejo alocado y emoción tras el pitazo final. Volvió el Rojo, señores. Volvió el Rey.

Fuente: Olé

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