La cumbre de Medio Oriente presiona a Netanyahu y le exige prudencia a Trump

La comunidad internacional reafirmó que la solución de los dos Estados es el objetivo del estancado proceso de paz entre palestinos e israelíes; rechazo a la mudanza de la embajada de EE.UU. a Jerusalén

PARÍS.- Más de 75 países reiteraron ayer en París su apoyo al moribundo proceso de paz palestino-israelí, que debería concluir con la creación del Estado de Palestina. Organizada por Francia, la conferencia también lanzó una advertencia al futuro presidente norteamericano, Donald Trump , contra su anunciado proyecto de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Sin mencionar explícitamente a Trump, el texto publicado al término de una jornada de debates advierte que la comunidad internacional "no reconocerá medidas unilaterales que podrían ser tomadas por una de las partes". El mensaje también estuvo dirigido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu , que ha dado por terminado el proceso de paz, calificándolo de "último sobresalto del pasado, antes de la llegada del futuro".

"La solución de dos Estados no es el sueño de un sistema del pasado. Sigue siendo el objetivo de la comunidad internacional", declaró el presidente francés, François Hollande , al abrir la reunión ante los representantes de los países y organizaciones internacionales, excepto los dos actores concernidos: Israel y la Autoridad Palestina, ambos ausentes.

"No se trata aquí de dictar a las partes los parámetros del acuerdo. Sólo las negociaciones directas entre israelíes y palestinos pueden conducir a la paz. Nadie lo hará en su lugar", agregó Hollande. Respondió así indirectamente a las críticas de Israel, violentamente opuesto a todo tratamiento multilateral de la cuestión.

Desde Israel, Netanyahu calificó la conferencia de "inútil", de "impostura" y de "arreglo entre Francia y los palestinos".

"El objetivo es imponer a Israel condiciones que no corresponden a nuestras necesidades nacionales. También aleja la paz pues endurece las condiciones de los palestinos y los aparta de negociaciones directas sin condiciones preliminares. Debo decir que esta conferencia forma parte del pasado. Mañana será diferente. Y mañana está muy cerca", aseguró.

Considerado como uno de los gobernantes de ultraderecha más duros de la historia de Israel, Netanyahu no oculta su impaciencia por comenzar a contar con la ayuda de Trump.

El magnate, que entrará en funciones el viernes próximo, asumió durante su campaña posiciones muy proisraelíes y acaba de nombrar como embajador ante Israel a David Friedman, un abogado que financió colonias en territorios palestinos, prometió, incluso, trasladar la embajada de su país a Jerusalén.

"Una decisión que ningún presidente norteamericano osó tomar hasta hoy y cuyas consecuencias serían extremadamente graves", según el canciller francés, Jean-Marc Ayrault.

Sería "una explosión total en la región", dijo por su parte el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que participó de la conferencia.

Semejante medida rompería, en efecto, con la política histórica de Estados Unidos e iría contra la posición de la ONU. Para esa organización, el estatus de Jerusalén -cuyo sector Este fue ocupado por Israel en 1967 y anexado en 1980- debe resolverse mediante la negociación.

Si así sucediera, los palestinos -que también pretenden convertir Jerusalén en capital de su futuro Estado- amenazan con dejar sin efecto el reconocimiento del Estado de Israel.

En ese contexto, marcado por la continuación permanente de la colonización israelí y por ataques y atentados palestinos, la conferencia de París intentó convertirse en un símbolo. Por eso, el comunicado final recuerda los textos internacionales de referencia y particularmente los de las Naciones Unidas.

Pero la presión sobre Trump y Netanyahu tendrá seguramente un alcance limitado. El hecho de que ese comunicado no mencione específicamente la cuestión de Jerusalén demuestra la falta de consenso entre los participantes. Las prioridades de algunos miembros de la Unión Europea y de ciertos países árabes los llevan a evitar alienarse la futura administración Trump.

Ése fue, por ejemplo, el caso de Gran Bretaña, que no envió ningún representante de alto nivel a París. Por su parte, y según la prensa israelí, Kerry llamó a Netanyahu desde la capital francesa para informarle que haría lo posible para "suavizar" el contenido del comunicado final y prometerle que, después de la reunión, no habría acciones suplementarias.

"Kerry le aseguró que Washington se opondría a todo intento de sanción ante el Consejo de Seguridad", escribió el Israel Times en su sitio de Internet.

Netanyahu habría recordado a Kerry que la administración Obama ya causó suficientes problemas a Israel cuando el mes pasado no vetó la resolución 2334, que condena las implantaciones, permitiendo así su adopción.

Ausente de la conferencia, el presidente de la Autoridad Palestina había aceptado de antemano el formato propuesto por Francia. Según ese acuerdo, Mahmoud Abbas será recibido "en las próximas semanas" por Hollande, que le informará las conclusiones de la conferencia.

La Franja de Gaza recibirá ayuda

El emir de Qatar, Tamim ben Hamad, prometió ayuda económica al gobierno islamista de Hamas para sortear la grave crisis energética que vive la Franja de Gaza.

Hamad recibió ayer en Doha al gobernante de facto de Gaza y número dos de Hamas, Ismail Haniye, con el fin de abordar la difícil situación que llevó al recorte del suministro eléctrico a tres horas cada doce.

Los recortes están relacionados a una nueva disputa entre la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el grupo Hamas.

Fuente: La Nación

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