NBA playoffs: ganaron los Spurs y pusieron la serie 1 – 3 ante los Warriors

San Antonio se impuso por 103-90 contra Golden State y descontó la desventaja en la serie de playoffs de la NBA, que ahora pierde 3-1. El martes, el quinto partido.

Pocos daban algo por San Antonio, pero el equipo texano apareció justo a tiempo para evitar la eliminación en los playoffs de la NBA. Con una gran actuación de Emanuel Ginóbili, que consiguió 16 puntos, los Spurs se impusieron 103-90 a Golden State. Y aunque ahora pierden la serie por 3-1, lograron mantenerse con vida al menos hasta el martes, cuando se jugará el quinto partido en Oakland.

«No quería que esto terminara», dijo Manu tras el juego. Quedó claro que hizo todo para cumplir su deseo. Y cuando la periodista del campo de juego le hizo notar que se había cargado el equipo al hombro en la parte final, Ginóbili aclaró: «Este equipo no necesita alguien que lo cargue. Tenemos que ayudarnos entre todos. Y hoy la defensa fue agresiva».

Y hubo dedicatoria final para el entrenador Gregg Popovich, quien volvió a ausentarse debido a la reciente muerte de su esposa. «Jugamos como si estuviera al lado nuestro y sentimos su fuerza desde donde esté», comentó el bahiense.

Ya lo había avisado Ettore Messina en la previa. Había que lograr sacar la pelota ante un equipo que, con lógica, buscaría anular al hombre-gol de San Antonio: LaMarcus Aldridge. Encontrar triples abiertos y tener un buen porcentaje sería clave para vencer al equipo que más puntos mete en la liga. Y los Spurs, pese a que tuvieron algunas complicaciones al inicio, empezaron a encontrar el aceite del ataque, al menos para poner a sus hombres en buena posición de tiro.

Rudy Gay comenzó en buena forma y Aldridge fue creciendo con el paso de los minutos, además de prestarse para la batalla bajo el aro con quien fuera necesario. Pero la clave estuvo en reducir el ataque de los Warriors, algo sumamente necesario. «Ellos en algún momento van a tener una racha», explicaba Ginóbili antes del juego. Por eso, explotar las sequías, por más breves que fueran, se tornaba vital.

Con el triple de su lado, el local fue estirando ventajas al aprovechar también algunos errores de manejo impropios de hombres como Kevin Durant o Draymond Green. Hubo 6 pérdidas de los visitantes, contra ninguna del conjunto hoy dirigido por Messina.

En el segundo cuarto, la experiencia y la juventud le dieron un salto de calidad a los Spurs. Tony Parker tuvo una breve extensión de lo que había sido su enorme actuación en el juego 3 y le dio una lección rápida a Quinn Cook, el pibe relevo en la base Warrior.

Luego, cuando el francés se apagó, fue el turno de Dejounte Murray (8 puntos en los segundos 12 minutos). De la mano del pibe, de Aldridge y de Gay (10 cada uno), el 56-42 al entretiempo sorprendió por lo previo, pero fue una consecuencia lógica de unos Warriors imprecisos y unos Spurs metidísimos en el partido, con el orgullo herido y la idea fija de no permitir que les pasaran la escoba.

El tercer cuarto, ese en el que los Warriors suelen hacerse amos y señores y liquidar partidos que tienen a su favor o remontar aquellos en los que corren de atrás, tuvo precisamente esa tónica. Fue el período de más bajo nivel de cara al aro para los Spurs, que sólo anotaron 7-21 de cancha. Y aunque los Warriors no dieron tampoco una clínica de lanzamiento, se acercaron peligrosamente a 6 (77-71). Todo quedaba por definirse en el último cuarto…

Y ahí, cuando cada tiro cobraba el valor de su peso en oro, apareció la máquina. Si Stephen Curry es la explosión, si Draymond Green es la cortina de humo que les permite a los demás lucirse, Durant es ese ser casi sobrenatural que no parece fallar nunca cuando llega la hora de la verdad.

Entonces, ni siquiera pueden los fanáticos ilusionarse de los Spurs cuando la ventaja vuelve a dos dígitos, porque en una ráfaga del «35», la diferencia se recorta a 5. Y se convertirá todo en una lucha de voluntades entre el talento de KD, el esfuerzo conmovedor de Aldridge, salvador, y el aporte vital de un Ginóbili que parece al borde del abandono luego de un choque con Nick Young. Pero que vuelve y mete un doble decisivo para llevar la ventaja a 10 (100-90) cuando queda sólo un minuto.

Y que, como corolario, remata la faena con un triple. Será 103-90. Será una tarde legendaria, como tantas otras, en la que el bahiense le robará a Durant el show con 16 puntos (sólo superado en el equipo por los 22 de LaMarcus), 3 rebotes y 5 asistencias. Y le dará una vida más a los Spurs. Como si no hubiera hecho suficiente en estos 16 años en la NBA.

Fuente: Clarín – Deportes

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