El presidente Mauricio Macri finalizó su campaña en Córdoba

El presidente afirmó que en esa provincia, en 2015, empezó a “gestarse la decisión de decir basta, del ‘sí se puede’”.

Veintiún veces Córdoba. Después de Buenos Aires, Córdoba es la provincia que más veces visitó Mauricio Macri desde que llegó a la presidencia. Solo en el último mes pisó tres veces el segundo distrito electoral del país. La razón es una sola. Aquí cosechó su triunfo nacional en el balotaje de 2015, aquí espera germinar su reelección con los votos que se le escaparán en otros distritos.

“Me parece que se me fue la mano con el ´carajo´”, le había dicho el Presidente a uno de sus colaboradores, cuando salía el martes del microestadio de Ferro un rato antes de que sus gritos se volvieran virales.

Acaso por eso, el Presidente encabezó el cierre de la campaña antes de las primarias en Córdoba con un ánimo mucho más sosegado que el que mostró en la Ciudad. De todos modos, al igual que en la Capital, apeló a la emotividad y, esta vez, también al orgullo cordobés. “Tienen mucha más responsabilidad que hace 4 años. Tienen que volver a inyectar esa energía arrolladora y decir que esto vale la pena. Todo esto empieza a decidirse en estas horas”, insistió el Presidente mientras llegaban insultos aislados del público a Cristina Kirchner, que Macri -acotó- “no llegaba a escuchar”.

El jefe de Estado les habló exclusivamente a los cordobeses. Una y otra vez les agradeció por los votos de 2015, recordó que la provincia produce alimentos para 90 millones de personas, la cosecha récord de maíz y se declaró cordobés por adopción. “Los llevó acá”, dijo mientras se llevaba la mano al corazón. “Acá empezó a gestarse la decisión de decir basta, del ‘sí se puede”, agregó antes de que empezara a bajar desde las tribunas y por enésima vez el grito de guerra oficialista.

El oficialismo nacional provincializó el cierre. Ningún dirigente porteño viajó a la provincia, con la excepción del secretario general de Presidencia Fernando de Andreis y el legislador Francisco Quintana.

Macri insistió con el pedido de voto y bregó para que no haya ausentismo el domingo. “Es importante que todos vayamos a votar. Esta incertidumbre nos hace daño. Esta duda fuera y dentro del país nos hace daño. Necesito que nos acompañen con su voto para que demostremos que los argentinos juntos somos imparables. ¡Viva Córdoba! Viva Argentina”, bramó.

El marco lo componían los tres mil personas que llenaron el Palacio de la Música -una sala donde Macri protagonizó actos en 2014 y 2017- y agitaban banderas argentinas al ritmo del cuarteto. Otras mil lo escucharon afuera, en el medio de un gran operativo de seguridad, que blindó la zona. No hubo disturbios.

“La Argentina que soñamos está en el futuro, no en el pasado”, sentenció Macri, que no tuvo otra actividad durante su fugaz visita, mientras daba vueltas en el escenario 360 que coronaba la pista.

Esa disyuntiva -pasado o futuro- hilvanó el discurso de cada uno de los oradores -los primeros 9 candidatos a diputados nacionales- que prolijamente eligieron hablarle al Presidente y apuntar más explícitamente al kirchnerismo.

Ninguno fue tan vehemente, como Mario Negri, que subió solo al escenario solo para presentar al Presidente y para enfatizar el carácter épico que el macrismo le imprime a la votación de 2015 y a la de este domingo. “Acá en Córdoba le dijimos basta al populismo, a la demagogia y a la corrupción en la Argentina”, vociferó. También apuntó contra Cristina Kirchner, a quien no nombró. “Mauricio Macri hoy va a ser la vigésimo primera vez que viene Córdoba. Ella, la que está en Rosario, siempre nos discriminó”, castigó.

Por último, se dirigió a los votantes del gobernador Juan Schiaretti, que comparte parte de su electorado con el Presidente; un detalle que no se le escapa a ningún oficialista. “Acá no se está jugando el destino de una provincia. Acá se juegan los próximos treinta años de los argentinos.

Hay que poner la boleta larga porque no es lo mismo los Fernández que Mauricio Macri presidente”, bramó antes comparar al presidente como un “capitán que no recula”. También tuvo tiempo para criticar a Axel Kicillof.

Los principales dirigentes de Juntos por el cambio plasmaron la postal de unidad que no lograron para las elecciones provinciales. En primera fila, se sentaron el ministro de Defensa Oscar Aguad, el secretario de Turismo Gustavo Santos y hasta los dos candidatos a gobernador de la UCR: Negri y el intendente Ramón Mestre. Ahora minimizan las diferencias.

Los estrategas de la campaña esperan conseguir en la PASO una cifra menor pero cercana al 53 por ciento que consiguieron en la general de 2015; producto de la polarización. Apuestan a que primará la aversión de los cordobeses por los Kirchner.

Fuente: Clarín

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