Rigen aumentos del 45% en gas y de hasta un 47% en luz

Una familia de clase media con uso muy moderado del aire acondicionado pagará alrededor de $1.700 mensuales este verano por la boleta de electricidad, y en febrero habrá otro ajuste.

Desde hoy están vigentes las nuevas tarifas de gas y electricidad en todo el país. El aumento promedio en las facturas gasíferas es del 45%, mientras el precio mayorista de la energía se incrementa un 36,8% con distinta incidencia para cada distribuidora local. En Edenor y Edesur, las subas en las boletas residenciales irán del 39% al 47%, porque también se suma una segunda etapa del alza en los márgenes de esas distribuidoras y el ajuste por inflación.

En pleno verano, los hogares no tendrán un alto impacto de bolsillo por la suba en el gas, pero como todavía falta otro aumento similar en abril, ya se puede estimar que en la próxima temporada de otoño-invierno se pagará el doble por un consumo igual al de este año cuando las temperaturas fueron muy benéficas.

En cambio, en el caso de la electricidad, los meses de verano suelen ser los de mayor consumo por el uso de aire acondicionado. Por ese motivo, los ejemplos de factura media que surgen de la información oficial no muestran fielmente el alcance de las subas que los usuarios empezarán a pagar desde hoy. En electricidad hay además otra suba a partir del 1 de febrero, que también caerá en la época del consumo estival.

Por otra parte, para estimar los aumentos en las tarifas de luz en el interior hay que considerar que el precio mayorista, fijado por el Gobierno nacional, pasa de $640 por megavatio (1.000 kilovatios) a $876 con una variación del 36,8%. Pero hay además una reasignación del costo del transporte eléctrico para que la demanda pague una parte significativa, cuya incidencia todavía no se conoce en las provincias.

En tanto, el ENRE aseguró haber incluido ese aspecto en los ejemplos dados en la audiencia pública para los usuarios de Edenor y Edesur.

En el caso de las tarifas de gas, según los datos oficiales, un hogar de la categoría R1 que consume hasta 500 metros cúbicos anuales, pagará desde hoy por 25 metros cúbicos mensuales $201 con impuestos, con un aumento del 58,2%.

Un residencial de la categoría R23 que utiliza hasta 1.000 metros cúbicos anuales (equivalente al gas necesario para cocción, agua caliente y dos estufas en invierno con uso moderado) por 85 metros cúbicos mensuales pagará $596 con impuestos, con un alza del 55,2%.

Para una casa de familia de la categoría R31 que usa hasta 1.250 metros cúbicos anuales, el alza se estima en un 44,3%, y para los R34, los de más alto consumo con un uso del gas de más de 1.800 metros cúbicos anuales, el aumento se calcula en un 40,2%, considerando el promedio en el año.

En cuanto a las tarifas de Edenor y Edesur, el organismo regulador informó en audiencia pública que el 70% de los hogares consumen hasta 325 kilovatios por mes en el promedio anual, de modo que un hogar puede utilizar más de 700 kilovatios en enero y 250 o menos en invierno si se calefacciona a gas.

Según el organismo regulador, por un consumo de 150 kilovatios se van a pagar desde hoy $200, que considerando los impuestos de Capital Federal, son $254,8 finales. Por 300 kilovatios mensuales se pagan desde ahora $450 y $573,22 con el IVA y el tributo municipal.

Para los consumos más altos, si se utilizan 600 kilovatios mensuales la boleta será de $1.100 y de $1.401, tomando los impuestos.

Los aumentos en luz y gas se deben en parte al recorte de los subsidios a cargo del Estado, pero sobre todo al reconocimiento de mayores precios a las petroleras que producen gas, a las generadoras eléctricas y a las transportistas y distribuidoras de ambos productos.

El Ministerio de Energía que conduce Juan José Aranguren tomó los precios de importación de gas y de combustibles líquidos para generar electricidad como punto de referencia para definir el precio del gas y de la energía eléctrica que se traslada a los usuarios en etapas hasta octubre de 2019. Ahora también traslada a la demanda los costos de invertir y transformar el sistema de transporte eléctrico para modernizarlo y dar ingreso a la energía renovable que tiene un suministro más inestable que el resto.

Además, la misma cartera energética decidió volver a los contratos firmados con transportistas y distribuidoras en el momento de la privatización, sin renegociar nuevas condiciones, por lo cual los usuarios financian las inversiones que esas empresas prometen realizar en el quinquenio. Y tienen asegurada la ecuación económica mediante ajustes semestrales por índices de inflación.

Fuente: Ámbito Financiero

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