River cayó ante Paranaense por 1 – 0 en la primera final de la Recopa Sudamericana

El Millonario tuvo una floja noche en Curitiba y, aunque la pasó mal, apenas cayó 1-0 y buscará revertirlo dentro de una semana en Núñez.

En la primera final de la Recopa Sudamericana, River no jugó bien y fue superado por Athletico Paranaense, que de todas formas apenas ganó 1-0 y no logró liquidar la serie que se completará el próximo jueves en el Estadio Monumental.

Ya en el inicio, los dueños de casa demostraron cuáles eran sus intenciones: iban sólo 10 segundos cuando Luis González aprovechó un resbalón de Enzo Pérez en la salida y exigió a Franco Armani desde media distancia.

El Millonario intentó responder con un disparo lejano de Nicolás De La Cruz que controló Santos en dos tiempos, pero la tendencia era clara y la visita sufría con cada pelotazo cruzado del Furacão y, en particular, con las escaladas de Renán Lodi por la banda izquierda.

En una de esas trepadas del lateral brasileño, y después de una buena combinación con Rony, el goleador Marco Ruben estuvo bien ubicado en el centro del área chica para apenas acomodar el pie y convertir el primer tanto de la noche.

El resultado, para ese entonces, era justo. Y tal fue así que, casi de inmediato, Paranaense pudo haber ampliado en una acción de similares características: centro de Lodi y Ruben, hostigado por Javier Pinola, no alcanzó a empujarla con precisión.

A un desconocido River, que perdió el mediocampo durante casi toda la etapa inicial y se vio superado por un rival intenso y mucho más adaptado a las condiciones del campo de juego -rápido, húmedo y difícil para afirmarse-, le quedaba el complemento para intentar llevarse algo para Buenos Aires.

De arranque, el campeón de América intentó con un tiro de Palacios que se desvió en el camino y pasó cerca, aunque luego de ese avance algo forzado el partido volvió a la tónica anterior y el dominio local obligó a Armani a dos tapadas fundamentales contra Lodi y Bruno Guimaraes.

Más allá de un tramo breve en el que los dirigidos por Marcelo Gallardo se volcaron al ataque con más voluntad que ideas, no hubo demasiados indicios de que pudiera llegar el empate. Sobre el final, llegó la infantil expulsión de Milton Casco por un golpe contra Rony y la misión pasó a ser resistir.

El marcador ya no se modificó y la derrota por la mínima diferencia, que en la previa no parecía un buen escenario para River, terminó siendo negocio por cómo se dieron las acciones. En una semana, los del Muñeco tendrán revancha ante su gente.

Fuente: Diario AS

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