Uruguay: el resultado del balotaje no permite establecer un ganador y habrá que esperar el recuento definitivo

La Corte Electoral deberá escrutar los votos observados (35.229) y los anulados (53.619). La proclamación oficial será el viernes próximo.

Resultó una noche inesperada por donde se la mire. Un final de bandera verde entre Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez que ninguna de las empresas encuestadoras previó.

Escrutado el 100% de los votos, el candidato blanco recogió 1.168.019 sufragios contra 1.139.353 del postulante oficialista; 28.666 votos de diferencia con 35.229 observados que se empezarán a contar el próximo martes.

Lacalle Pou anunció la victoria y señaló que la confirmación formal es cuestión de horas. Y apuntó a Martínez al disparar que el candidato del gobierno no lo llamó a pesar de que existe una conclusión electoral inexorable. Dijo que el presidente Tabaré Vázquez sí se comunicó con él.

“Tenemos la convicción material de que el 1° de marzo asume un nuevo gobierno”, proclamó ante la multitud que no paraba de corear “presidente, presidente”, y que había pasado de la euforia de las 20:30 cuando se vieron ganadores por buena distancia y que el paso de las horas revirtió en caras de intensa preocupación.

Minutos antes del discurso de Lacalle Pou sobre la medianoche, Martínez había comparecido ante la militancia frentista, eufórico, para gritar sin freno que ninguna opción llegará al 50% de los votos y que había quedado demostrado “que los acuerdos entre cuatro paredes no alcanzaban”.

Martínez aseveró que lo que “era imposible fue posible” y convocó al frenteamplismo “a festejar la gesta” de haber trepado más de 8 puntos.

En definitiva, y más allá de la situación formalmente inconclusa, en un acontecimiento inédito, Luis Lacalle Pou levantó su personalidad política y forjó una solidaridad de cinco partidos para constituir una coalición multicolor y conquistar el gobierno nacional.

Lacalle Pou, primer presidente blanco del siglo XXI, se lanzó al primer plano de la liza política para dirigir la tarea de recomposición del espacio opositor y romper con 15 años de gobierno del Frente Amplio, canalizando así el desencanto popular, expresado básicamente en dos elementos: el estancamiento económico y el temor por la inseguridad.

Lacalle Pou instaló así un sistema de coalición “obligatoria” -integrado por el Partido Nacional, el Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido Independiente y el Partido de la Gente- y asumir la novedad de elevarse en una alianza sine qua non para lograr la coherencia y asegurar la gobernabilidad a través de 56 diputados y 17 senadores en el Parlamento.

Lacalle estribó que la historia reciente del 27 de octubre señaló que “empezó una alternancia de gobierno en el Uruguay” y que no se puede “cambiar una mitad del país por otra mitad” sino que hay que “unir a todos los uruguayos”. Esa concordia nacional básica como condición de supervivencia fue expuesta por Lacalle en su mensaje al señalar que el Uruguay se encaminaba a vivir “un momento histórico” por la nueva coalición de partidos.

En materia de números, las colectividades de la coalición multicolor habían cosechado, sumadas, 1.315.258 votos en la primera vuelta de octubre, 147.239 sufragios más que los que logró anoche la fórmula Lacalle-Argimón.

El candidato oficialista había recibido la adhesión de 949.376 votos en octubre y levantó 190.000 más escrutadas las 7.122 mesas de votación.

A pesar de la diferencia tan estrecha, al final de la carrera se perdió el miedo al cambio que buscó imponer el Frente Amplio como estrategia y modelo de campaña. En una mirada global, Martínez solo ganó en Montevideo y Canelones y Lacalle Pou en los 17 departamentos restantes.

Rivera, Flores y Lavalleja fueron las zonas donde Lacalle Pou votó mejor: conquistó seis de cada 10 votos. Paysandú otra vez fue el departamento que mejor reflejó el comportamiento nacional.

Martínez -como Lacalle- llamó a evitar “cualquier enfrentamiento” en las calles y pidió “festejar en cada casa” un resultado que la gente no esperaba ni por asomo: la expectativa era de una derrota con luz.

Lacalle exhortó también a regresar a los hogares “con cuidado, alegría y mesura”.

“Nos estamos viendo en una semana para confirmar esto”, gritó al final a la multitud, después de tejer una cadena de agradecimientos: a la militancia, a sus socios, a su esposa, a sus hijos, a su madre y a su padre, el expresidente Luis Alberto Lacalle, a quien le dedicó una sentencia: “Las nubes pasan, el azul queda”.

Fuente: elpais.com.uy

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